Steve, de 32 años, vive en Colorado. El antiguo ciclista competitivo sufrió una apoplejía masiva hace tres años, poco después de graduarse de la universidad con una licenciatura en finanzas.

¿Cuál fue su primer señal de que algo andaba mal? ¿Qué síntomas experimentó?

El verano anterior a mi apoplejía, creo que tuve dos TIA (accidentes isquémicos transitorios). El primero fue más extremo. Estaba preparando el auto para ir de campamento cuando me empecé a sentir mareado. Caí. Traté de levantarme y la mitad de mi cuerpo estaba paralizada. Esto sucedió por casi cinco minutos. Entonces pude levantarme e irme a la cama. La mañana siguiente me sentí bien. Solo pensé que había tenido un ataque, porque tuve uno en 1987. Fui con un neurólogo, quien dijo que probablemente fue un ataque, quizá por el estrés de los exámenes finales. No se realizaron pruebas.

Casi un mes después, mi brazo quedó sin fuerza después que regresé de un paseo en bicicleta. Tuve mi gran apoplejía el día después de mi graduación. Mi anterior entrenador de ciclismo y compañero de habitación estaban conmigo. Habíamos estado en el gimnasio, jugando baloncesto y levantando pesas. Estaba manejando y tuve este tremendo dolor de cabeza. Siguieron preguntando si me sentía bien, porque di un volantazo. No pude responder, pero a unas cien yardas de casa, me detuve. Mi cabeza quedó en el volante. Ellos me colocaron en el asiento trasero y me llevaron al hospital.

¿Cómo fue la experiencia del diagnóstico?

En el hospital, los médicos preguntaron si yo me drogaba. Mis amigos dijeron no y le contaron a los médicos sobre mi ataque y que yo solo tenía fuerza de un solo lado. El médico me dio un medicamento para ataques y me hizo esperar. Después de unas horas, tuve la apoplejía masiva. No recuerdo nada hasta la mañana siguiente. Creo que hicieron pruebas y comprendieron que era una apoplejía. Pero para ese entonces era muy tarde para hacer algo.

¿Cuál fue su reacción inicial y a largo plazo ante el diagnóstico?

Cuando desperté, ellos me dijeron que había tenido una apoplejía. Estaba muy confundido, pensando soy muy joven para tener apoplejía. No sabía realmente lo que era una apoplejía. Pero, estas cosas le suceden a la gente. No iba a dejar que afectara mi vida. Mi actitud fue buena. Sabía que iba a estar mejor. Pude ver la mejoría y eso me motivó. Sabía que el futuro iba a ser más brillante.

¿Cómo se trata una apoplejía?

Me mantuvieron en el hospital durante dos semanas y luego me enviaron a rehabilitación. Durante mucho tiempo no pude hablar. Me recuerdo, unos días después de la apoplejía, bajando del salón realmente despacio con alguien sosteniéndome. Pero después de casi una semana, pude caminar. Eran cosas de la vida diaria que tenía que volver a aprender. Trataba de peinarme el cabello con un cepillo dental. Me mostraban fotos de un refrigerador y un auto y me pedían que señalara a cada uno. No lo podía hacer bien. Ellos decían que tenía afasia. [Afasia es una pérdida o discapacidad para poder de usar o comprender palabras.] Todavía hay pequeñas cosas con las cuales tengo dificultad a diario. No soy bueno con los números y mi escritura es horrible. A pesar de todo soy de los afortunados. Trabajo con computadoras y uso una para revisar mi escritura. Funciono. Todavía manejo una bicicleta. Tomo una aspirina al día y medicamento para disminuir mi colesterol.

¿Tuviste que hacer algún cambio alimenticio o en el estilo de vida a raíz de la apoplejía?

Siempre he sido muy saludable, un atleta. Nunca fumé o consumí drogas. Solo tomaba ocasionalmente un vaso de vino. Así que no tuve que cambiar mucho. Corro un día sí y otro no y manejo mi bicicleta los fines de semana. También camino con raquetas de nieve y hago esquí de campo traviesa para mantenerme activo. Cuido mi dieta. Como menos huevos y bistec y más pescado.

¿Buscó algún tipo de apoyo emocional?

No. Mis amigos fueron un gran apoyo. Mi antiguo entrenador permaneció conmigo durante 10 días, antes de regresar a casa, luego llamaba diario por tres meses. Él es la persona más positiva, nunca está de mal humor. Probablemente él sea la razón por la que no me deprimí. Él se puso en contacto con amigos en común y se aseguró de que me llamaran.

¿La apoplejía tuvo algún impacto en su familia?

Llevé a mis padres al aeropuerto para que fueran a casa a California. Volaron de regreso. Fue duro para mamá. Ella tiene Parkinson y se pone sensible.

¿Qué consejo le darías a alguien que vive con una apoplejía?

Mantenerse positivo. El día siguiente será mejor que hoy. Infórmese respecto a una apoplejía. La National Stroke Association tiene información buena y confiable. Si hubiera sabido algo sobre las apoplejías o TIA, habría ido al hospital inmediatamente después del primer TIA. Estas cosas se pueden prevenir.

Las entrevistas fueron realizadas en el pasado y pudieran no reflejar estándares y prácticas actuales en la medicina. Hable con su médico para conocer mayores detalles sobre cómo esta condición es manejada y diagnosticada en el presente, así como para conocer que tratamientos son los adecuados para usted.